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Publicado el número de Abril 2012

Éste número damos la bienvenida a Manuel Meneses. ¡Esperamos que te sientas muy a gusto colaborando con nosotros!
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La Tribuna de Opinión Abril 2012

Promocional de La Tribuna de Opinión

Conoce a los redactores de La Tribuna de Opinión

Alexandra Masero redactora del mes de noviembre.

¡Hola! Me llamo Alexandra, aunque mi familia y mis amigos de Málaga me llaman Sandra, mis amigos de Salamanca Alex y Sany, mis amigos de Barcelona Sandra o Alex, y mi padre San…. ¡Respondo a todos! Incluso a mi alias “Shibami”, nombre japonés, de un libro japonés de cuya historia me enamoré. Sí, ¡soy una GEEK!

Tanta variedad se debe a una vida algo revuelta, aunque por nada cambiaría todas mis experiencias y a todas las personas tan especiales que he tenido ocasión de conocer. Como imaginaréis soy fan incondicional de la frase “es mejor arrepentirse de lo cosas que has hecho, que arrepentirse toda la vida de lo que podrías haber hecho y no hiciste”.

¡Uf! Soy mucho de este tipo de frases, tengo “las mías”, con las que me identifico porque definen aspectos de mí al dedillo. “Sólo me vencerán si yo me doy por vencida” o “persevera y triunfarás”, son dos de mis grandes.

Quizás le doy tanta importancia a esa pelea por las cosas que realmente queremos, porque si bien pocas cosas me han venido de cara, sólo hace falta una pizca de valor para encontrar la manera de superar esos baches que de lejos parecen infinitas montañas.

¡Porque la vida es a lo único que puedes aferrarte! Y todo lo demás, llega, y entonces se acabó… ¡Coge tú las riendas de tu vida y derrota al destino!

Algo que no soporto: Las injusticias. Por eso, entre algunas otras cosas, estudié Derecho. Poder proteger al débil que no se defiende porque no conoce sus armas, o defender aquél al que le han robado hasta la voz.

Aunque con orgullo pregono que esta es mi carrera, debo reconocer que mi corazón siente una irresistible vocación por las letras y la escritura, por expresar en un papel lo que a veces simplemente no se puede hablar. Es como mi reflejo, pues las palabras escritas me han salvado más de una vez, cuando mi voz se desordenaba o se quebraba.

Adoro el mundo de la publicidad. También sin duda la divulgación social-política sin pelos en la lengua (¡sin pelos en los dedos!), la científica, la informativa. Y por supuesto, la puramente creativa, que empieza con un relato corto y ojalá termine algún día en una gran novela. Por la que ahora lucho.

Algo que guardo celosamente: Mi orgullo, y ante todo, la DIGNIDAD.

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Conoce a los redactores de La Tribuna de Opinión

Redactora del mes de octubre

Soy Lola Romero Gil, nací y vivo en Barcelona, una ciudad que me encanta. Siempre firmo con mis dos apellidos, porque estoy tan orgullosa de mi padre como de mi madre, además de por no suscitar confusiones entre mi humilde persona y otras “Lolas Romero”, con dos de las cuales me han confundido alguna vez; tengo entendido que una de ellas es la presidenta de un club deportivo y la otra es también escritora, como yo. Porque soy escritora, aunque mis mejores obras son mis dos hijos, a los que adoro porque son mis hijos y porque son adorables.

Mi primera novela se tituló En la soledad de la alcoba, y con ella participé en algunos concursos literarios. Después, vino Jirones de piel, un librito de relatos intimistas, que retrataba historias del tiempo de la Transición. Y, en una travesura personal, di el salto a la narrativa de terror con una recopilación de cuentos de misterio que titulé “Imposible”, algunos de cuyos relatos publiqué posteriormente.

En la actualidad, mí tiempo literario, si así puede llamarse, lo divido entre las aportaciones a mi blog personal de relatos de ficción, Voces de la Atlántida (http://vocesdelaatlantida.blogspot.com/) y mi participación en dos publicaciones online, Suite101.net, y ésta revista de la Tribuna que tantas satisfacciones me está dando. Y, desde luego, sigo en mi apuesta por la ficción con mi nueva novela, en la que estoy enfrascada y con la que espero tener mejor suerte que con las anteriores en el mundo editorial…. ¿Algún editor interesado entre el público?

Y, tras esta breve presentación, solo me queda decir que es para mí un placer dar mi libre opinión con mis artículos para ésta revista, a la que agradezco la oportunidad y su deferencia conmigo. Gracias, Sergio y Beatriz, y gracias a todos mis compañeros redactores. Pero, sobre todo, gracias a los lectores que hacen posible que podamos continuar con esta pequeña pero entusiasta publicación.

Un abrazo.

¿E-books y/o libros?

Yo tengo uno, con perdón

-Por Luis Pérez Armiño

Caí en la publicidad navideña y decidí regalarme un e – book. De hecho, se convirtió en uno de los grandes acontecimientos de mis últimas fiestas. Las posibilidades que se me abrían me parecían infinitas: poder contar con una biblioteca virtual con cientos de títulos o, incluso, ser capaz de leer documentos pdf en la pantalla retroiluminada. También se me acusó durante años de garabatear los libros con interminables subrayados y anotaciones en los márgenes. Todo eso había acabado porque ya tenía un e – book y podía subrayar a diestro y siniestro. Incluso, el propio aparato en cuestión me iba a guardar mis subrayados para que los tuviese más a mano. Otra de las características que me lanzaron a realizar la compra sin apenas meditarlo fue el tamaño. No os podéis imaginar la enorme satisfacción cuando comprobé que el aparato cabía en el bolsillo de mi pantalón. ¡Qué porte tan propio de la modernidad más moderna llevar un e – book en el bolsillo trasero del vaquero!

Libro

Libro tradicional

Todo me parecían fantásticas ventajas. De hecho, me convertí en el abanderado de la causa del e – book, defendiéndolo a capa y espada contra cualquier malandrín que atacase la nueva tecnología en defensa de arcaicas y románticas ideas sobre el libro en papel. El Amazonas podía deberme su preservación gracias al gesto que acababa de hacer al adquirir mi nuevo juguete. Incluso me lancé sin ningún tipo de miedo, y medida, a descargarme cualquier libro que estuviese a mi alcance. Es decir, todos aquellos que tuviesen coste cero, que los hay. Necesitaba llenar mi nuevo aparato con todo tipo de novelas, libros de ensayo y grandes clásicos de la literatura (que son los que se pueden adquirir gratuitamente).

Sin embargo, pasado el fragor de la batalla, he decidido relajar mi postura respecto al e – book. Caí en la cuenta de una gran verdad referida al libro. No importa el soporte. No son mejor los cuadros sobre lienzo que sobre tabla. Lo importante es la historia, como está narrada y lo que nos enseña. Esa es la esencia última de la creación literaria.

e-book

e-book Sony®

Aun así, no es menos cierto que la magia del libro, se perderá. Sólo hace falta unos pequeños ajustes técnicos, y el libro como lo conocemos pasará a ser irremediablemente un caro objeto de culto. Y todos nos tendremos que hacer a la idea. La ecología, la economía y la tendencia del mercado apuntan hacia el e – book. Y la magia del libro quedará en el recuerdo, como aquellas épocas de mitos y leyendas perdidas en las brumas del pasado.

El concepto de fraude electoral

-Por José Vicente Mestre Chust.

Hasta no hace demasiado tiempo, todo el mundo sabía que las promesas electorales eran promesas que no se cumplían porque eran palabras que habían servido para conseguir votos. Por lo tanto, ya nadie les prestaba excesiva atención. Cuando algún político prometía hacer algo, sabíamos que, sólo en determinadas circunstancias, acabaría cumpliendo su promesa. Aún recuerdo cuando Rodríguez Zapatero prometió ante miles de personas: “Apoyaré el estatuto que salga del Parlamento de Cataluña”. 

 Ahora existe otra fórmula, mucho más perversa, que consiste en no decir lo que se va a hacer porque se sabe que se trata de una acción impopular, y por eso no se anuncia en campaña electoral. Pero no se esconde que no se anuncia lo que se va a hacer: Duran i Lleida de CiU, en plena campaña electoral declara sin el menor rubor: “Si digo lo que haremos no nos votarán”. Y justo dos días después de las elecciones del 20 de noviembre, el 22 de noviembre comparece el President Artur Mas y anuncia una nueva serie de recortes. O creen que somos tontos, o lo somos de veras.

Campañas Electorales

 Maria Dolores de Cospedal, siguiendo la nueva linea abierta por Duran i Lleida, amenaza, sin despeinarse que, cuando empiecen a hacer, lo que tienen que hacer, va a haber más manifestaciones en la calle. Pero siguen sin decir qué es lo que hay que hacer porque hay que hacerlo.

 Sin embargo existe otra forma de fraude electoral aún más radical, que consiste en prometer que no se va hacer lo que finalmente se acaba haciendo. Si nos damos cuenta se  trata de un giro a la promesa incumplida, en la que se nos promete una cosa, que no se realiza. Esta nueva versión del fraude consiste en repetir que no se va a hacer, lo que acaba haciéndose, pese a que la campaña electoral girara en que no se iba a hacer. Mariano Rajoy, se ha pasado toda la campaña sin decir qué iba a hacer, pero sí había dejado muy claro que NO se iban a subir los impuestos. Como no se iban a subir los impuestos, no anunciaba que impuestos se iban a subir (puesto que no se puede anunciar lo que no se va a hacer). Pues bien, en la primera reunión práctica del Consejo de Ministros, se anuncia que se suben los impuestos, y no un impuesto cualquiera, sino el IRPF, el que pagan, principalmente, los asalariados: aquellos que si supieran lo que iban a hacer no les votarían, y que son los que van a iniciar una nueva serie de manifestaciones contra el gobierno.

 En otro orden de cosas se anunció que se iba a subir la cuantía de las pensiones. Cuando se anuncia la subida de un 1% se da uno cuenta de que le han vuelto a engañar. Porque subir las pensiones un 1%, en un año en que la inflación sube al 2,4 %, es reducir la capacidad adquisitiva. Pero es que, si aplicamos la subida del IRPF, a la mayoría de pensionistas se les baja la cuantía de la pensión.

 Yo estoy totalmente de acuerdo en que hay que subir los impuestos para reducir el déficit público. Pero no comparto la idea que el mejor impuesto para subir, dadas las circunstancias actuales sea el IRPF. Si el PP hubiera hablado de la subida de impuestos durante la campaña se hubiera podido rebatir esta propuesta. Pero ésta llega cuando ya está en el poder, respaldado por una mayoría absoluta que había votado a quien había anunciado la no subida de impuestos.

¿Pero es que no hay nadie en este país que no se haya dado cuenta que la única forma de salir de la crisis es aumentando la capacidad adquisitiva de la población para que ésta pueda consumir más, y hacer que las empresas vendan más, necesiten producir más, y se vean obligadas a contratar personal, que al ver su situación económica mejorada se apunten al carro del consumo?

Profecías 2012

 

-Por M.Carmen Fernández

Mucho se ha escrito acerca de la posibilidad de que el mundo se acabe en el año 2012. Basta con introducir las expresiones “fin del mundo” y “2012” en cualquier buscador de Internet para encontrar miles de páginas que especulan sobre el tema. ¿Por qué tanto interés? Porque un antiguo calendario maya —conocido como la Cuenta Larga— termina en dicho año, y muchas personas creen que ese hecho señala el fin de la civilización que conocemos.

Además, son muchas las personas religiosas que creen que, según la Biblia, la Tierra será destruida. Hay quienes piensan que los fieles serán arrebatados al cielo y que los demás serán arrojados al infierno o se quedarán sufriendo en un planeta arruinado.

Calendario

Ahora bien, ¿es eso lo que dice la Palabra de Dios? El apóstol Juan advirtió: “No crean toda expresión inspirada, sino prueben las expresiones inspiradas para ver si se originan de Dios” (1 Juan 4:1)

Cuando la Biblia habla acerca del “fin del mundo”, ¿a qué se refiere? ¿Significa que nuestro hogar, el planeta Tierra, será destruido?

Dios no tiene que destruir la Tierra para así eliminar las horribles condiciones que imperan en ella. La Tierra no es responsable de los problemas que existen en la sociedad humana de hoy día. La gente es la responsable, y en especial las personas que se interesan poco o nada en Dios  y sus leyes. Estas son las que están convirtiendo la vida de muchas personas en la Tierra en una pesadilla. Pero Dios no tiene que destruir la Tierra para librarla de tales personas.

Ahora bien lo que si será destruido es toda forma de corrupción, falsedad e hipocresía que existe, ya sea política, comercial o religiosa. Toda degradación e inmoralidad, toda maldad y todo ser humano impío que exista entonces en la Tierra será eliminado.

Salmo 37;10,11  nos dice lo que va a pasar: Y solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será;

y ciertamente darás atención a su lugar, y él no será.  Pero los mansos mismos poseerán la tierra,

y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.

Victimismo y conformismo, juntos de la mano

- Por Lola Romero

La pregunta de si somos victimistas  se contesta por sí sola, en el fuero interno de cada uno de nosotros. Consciente o inconscientemente, todos sabemos que la respuesta es un sí como una casa (de las que ya no se construyen) y que la norma general  es  sentirnos agredidos a la mínima y culpabilizar a otros de todo lo adverso que pase.

Hay una necesidad anímica e impotente de sentirse víctima de lo que sea;  de las autoridades, la sociedad, o tan solo del vecino, del jefe o del compañero “rarito” del Facebook.  La cuestión, parece ser, es que exista siempre alguien peor que uno mismo, o “culpable” de nuestros males. Mejor engañados que equivocados; algo así.

Víctima

El problema, por lo menos en España, es que somos un país de quejicas criticones pero también de quejicas conformistas. Nos quejamos de todo y por todo, a menudo con razón pero también por la “satisfacción” de criticar, y eso conforma a nuestro ego. La mayoría, sin embargo, repetirá in eternum  los mismos comportamientos que le llevaron a quejarse. Y suma y sigue;  no aprendemos.

Por ejemplo, hartos estamos de ver  cómo los políticos y las normativas por ellos establecidas nos complican la complicada existencia, nos quitan derechos duramente conseguidos por nuestros antepasados o nos manipulan de mil formas. Hartos estamos también de quejarnos de ello en “petit comité”, pero pasamos por el aro, volveremos a votar a los mismos partidos en las próximas elecciones, o esperamos que nos solucione la papeleta un colectivo como el 15M, mientras la mayoría no mueve un músculo para ayudarles…, o incluso les critica.

Sentirse víctima no es siempre lo mismo que ser victimista. La víctima merece algo más que el “derecho a la pataleta”;  merece reclamar y que se le resarza. El victimista no solo se conforma con la pataleta,  pública y notoria a poder ser, sino que siempre encontrará nuevos motivos de queja que justifiquen su derrotismo, su crítica constante y su permanente cabreo contra el mundo.

Mientras no estemos dispuestos todos  a reparar, a “mojarnos”, y a dejar de culpabilizar y acusar al otro para auto justificarnos por nuestra pereza, dejadez o cobardía, seguiremos siendo una voz que clama en el desierto.

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Número de Febrero 2012

La Tribuna de Opinión - Febrero 2012

¿Cine de autor o cine comercial?

-Por Vicente Fisac

Blog: Palabras inefables

Con frecuencia surge como tema de conversación la controversia entre cine comercial y cine de autor. Al primero, sin juicio previo, se le tiene catalogado como cine de baja calidad, de artificio, sin contenido; como un tipo de cine en donde lo único que prima es hacer una buena recaudación. Al segundo, también sin juicio previo, se le tiene catalogado como cine inteligente, culto, de gran calidad artística y contenido digno de pasar a los anales de la historia; si luego va poca gente al cine a verlo, la culpa no es de la película ni del autor, sino de todos los que no han ido al cine, que son unos incultos.

Como se ve, somos muy amigos de poner etiquetas antes aún de tener los suficientes elementos de juicio, por eso me gustaría dar solo unas cuantas pinceladas para poner las cosas en su contexto.

Cine de autor sería aquél por el cual un director hace la película que quiere hacer, tal como a él le gusta, sin importarle lo más mínimo el que luego le guste o no a la gente. Si después es un éxito de público, pues estupendo; y si no, argumentará que él es un intelectual, un incomprendido, y que la sociedad no está madura para entender la obra de arte que ha creado.

Cine comercial sería aquél por el cual un director hace una película pensando en el público, una película para que le guste al público (aunque también puede gustarle a él mismo); pone en ello todo su saber y entender, así como sus gustos personales, pero prima por encima de todo la necesidad de que agrade a un buen número de espectadores.

Aunque hay “autores” que hacen películas de autor para salas de cine vacías de espectadores, y también hay “directores” que se limitan a seguir las instrucciones de su productor y hacen el bodrio que sea con tal de que guste al público y consiga una buena taquilla, la mayoría de las veces deberíamos hacer otro planteamiento: ¿cine o bodrios? Ese es el auténtico dilema. Cine, con mayúsculas, películas bien hechas, con atractivo para el público y que reflejan además la personalidad del director, o bodrios que no se los traga nadie y que los disfrazan de “intelectualismo” para justificar su fracaso de taquilla.

Por consiguiente, no se debe hablar de cine de autor o cine comercial, sino de buenas o malas películas, buenos o malos directores, buenos o malos argumentos… porque un buen director siempre deja bien patente su sello en una película, aunque no lleve la etiqueta “de autor”.

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